A lo largo de la vida, la redacción se convierte en un aspecto fundamental, ya que está presente en múltiples ámbitos como el académico, el personal y el laboral. Desde los primeros años de formación escolar hasta el ejercicio profesional, la capacidad de expresar ideas de manera escrita influye directamente en la forma en que nos comunicamos y en cómo somos percibidos por los demás. Redactar un texto no consiste únicamente en escribir palabras o ideas que van surgiendo de manera espontánea, sino en construir un contenido organizado, con coherencia interna, claridad conceptual y un propósito comunicativo definido que permita al lector comprender el mensaje sin dificultad.

En el ámbito académico, una buena redacción es clave para el desarrollo de trabajos escritos, exámenes, informes y proyectos, pues no solo demuestra el conocimiento sobre un tema, sino también la capacidad de análisis, síntesis y argumentación. Por su parte, en el plano personal, la escritura permite expresar emociones, pensamientos y opiniones de forma estructurada, lo cual favorece la comunicación efectiva y fortalece las relaciones interpersonales. En el contexto laboral, una redacción adecuada resulta indispensable para la elaboración de correos electrónicos, informes, propuestas, hojas de vida y demás documentos que reflejan profesionalismo, responsabilidad y atención al detalle.

Podremos no conocer todas las técnicas que debe dominar un redactor experto; sin embargo, al aprender y poner en práctica algunas nociones básicas, como el uso correcto de la ortografía, la puntuación, la adecuada organización de párrafos y la elección precisa de palabras, nuestros escritos pueden mejorar notablemente. Estas habilidades no se adquieren de un día para otro, sino que se fortalecen con la práctica constante, la lectura frecuente y la revisión consciente de los textos que producimos.

Asimismo, es importante comprender que una buena redacción no busca utilizar palabras complejas o extensas, sino transmitir ideas de forma sencilla, clara y ordenada, adaptándose al tipo de lector y al contexto en el que se comunica. Cuando un texto cumple con estos criterios, logra captar la atención, generar interés y cumplir su objetivo comunicativo. Por ello, trabajar de manera consciente en el desarrollo de la escritura no solo mejora la calidad de los textos, sino que también fortalece habilidades cognitivas esenciales como el pensamiento crítico, la creatividad y la capacidad de argumentar de manera efectiva.

Redundancia

La primera técnica que debemos tener presente a la hora de redactar, es la eliminación de redundancias; entiéndase esto como la repetición de la información dicha. Al plasmar las ideas, es común que se den rodeos innecesarios para llegar a una respuesta o durante una explicación, aunque nuestro escrito visualmente sea extenso, no querrá decir que está perfecto, ya que muchas veces, la extensión se da gracias a los rodeos que no deben ser utilizados. Así que es mejor revisar de nuevo lo que hayamos escrito y remover las redundancias.

 

redactar de la mejor forma

 

Conectores

Como segunda técnica, encontramos el uso de conectores. Pocas veces sabemos el uso de un conector y peor aún, lo unimos a la primera técnica, repitiendo la misma palabra una y otra vez. Cada conector tiene un uso específico, esto depende del escrito que redactemos y su finalidad.

Los tipos de conectores son: de aumento (igualmente, de igual manera, por su parte, etc.); de causa y efecto (por ende, porque, en consecuencia, etc.); de énfasis (sobre todo, especialmente, cabe anotar que, etc.); de reafirmación (en efecto, precisamente, es decir, etc.); de contraste (por el contrario, en otro sentido, ahora bien, etc.); de condición (supongamos que, en tanto que, siempre que, etc. ); de objeción (sin embargo, pero, a pesar de esto, etc.); de ejemplo (por ejemplo, en representación de, como muestra, etc.); de orden-tiempo (Primero, segundo, a continuación, seguidamente, etc.) y de resumen (Para terminar, para concluir, para finiquitar, etc.).

El escrito debe presentar variedad de conectores y así mismo, no saturarlo de ellos.

 

El cosismo

La tercera técnica que debemos tener en cuenta es la eliminación del cosismo o comodín. Este término es el uso de palabras como: cosa, algo, asunto, eso o hecho; que son utilizadas como si fueran sustantivos, adjetivos o verbos. Los comodines son términos genéricos que imposibilitan la precisión semántica y extensión léxica del redactor. La eliminación de el cosismo reduce la errónea interpretación del lector, ya que al ser una palabra imprecisa, deja a quien lea el escribo la libertad de entenderlo a su manera, cambiando el sentido global e intención del texto.

 

Los signos de puntuación y la acentuación

Cuarta técnica fundamental, la acentuación y uso de signos de puntuación; sin la implementación de ellos, nuestro escrito pierde totalmente el sentido. La acentuación nos ayuda a determinar la intensidad de las palabras y el tiempo en el que se desarrolla, mientras que los signos de puntuación le dan cuerpo y coherencia a todo lo que plasmes en la redacción.

A grandes rasgos, estas son las técnicas más importantes al momento de redactar. Siguiendo estos 4 aspectos verás escritos más prolijos, concretos y con excelente coherencia y cohesión.

 

Plantilla para elaborar una carta

 

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Maria P. Vergel I.

Autor

Psicóloga de la universidad El Bosque, vinculada a IPLER como profesora en el área de Español.