¿Lees, pero no recuerdas lo que estudias? 5 habilidades de comprensión que puedes fortalecer

Cómo mejorar la comprensión lectora y recordar lo que estudias mediante estrategias de lectura y organización de ideas.

Tener dificultades para comprender un texto no significa que una persona sea incapaz de aprender. La comprensión lectora es una competencia que puede fortalecerse mediante práctica orientada y estrategias adecuadas. Cuando estas dificultades persisten, un curso de lectura comprensiva y crítica puede ser una alternativa para trabajar habilidades como la identificación de ideas principales, las inferencias, el análisis y la síntesis de información.

Leer y no recordar lo estudiado no siempre significa tener mala memoria. En ocasiones, la dificultad está relacionada con la manera en que se comprende y procesa la información durante la lectura.

Comprender implica construir significado, relacionar ideas, hacer inferencias y utilizar lo aprendido, no solamente reconocer las palabras de un texto. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) considera la competencia lectora como la capacidad de comprender, utilizar, evaluar y reflexionar sobre textos para desarrollar conocimientos y alcanzar diferentes objetivos.

En Colombia, esta necesidad es especialmente relevante. Según los resultados de PISA 2022, publicados por la OCDE en 2023, solo el 49 % de los estudiantes colombianos de 15 años alcanzó el nivel 2 o superior en lectura, frente al 74 % del promedio de la OCDE. En los niveles más altos, apenas el 1 % alcanzó el nivel 5 o superior.

Esto no significa que todas las personas que tienen dificultades para estudiar presenten un problema de comprensión lectora. Sin embargo, estos resultados evidencian la importancia de fortalecer esta competencia en diferentes contextos educativos.

A continuación, encontrarás cinco habilidades que pueden ayudarte a comprender mejor lo que lees y aprovechar la información al estudiar.

1. Identificar las ideas principales

Una primera habilidad consiste en distinguir qué información es fundamental y cuál cumple una función secundaria.

Cuando esta habilidad no está suficientemente desarrollada, es común subrayar prácticamente todo, memorizar detalles o terminar una lectura sin poder explicar cuál era la idea central.

Una estrategia sencilla consiste en intentar resumir cada sección con una sola oración. Si no es posible hacerlo sin copiar literalmente el texto, puede ser necesario trabajar la identificación de las ideas principales.

Por ejemplo, si un texto explica las causas y consecuencias del cambio climático, identificar su idea principal implica reconocer el mensaje central, en lugar de recordar únicamente las cifras o los ejemplos mencionados.

La comprensión de textos complejos requiere precisamente identificar temas centrales y establecer relaciones entre diferentes partes de la información, como explica el marco de competencia lectora de PISA 2022.

2. Relacionar información

Comprender no significa interpretar cada oración de manera independiente. También es necesario establecer cómo se conectan las diferentes ideas.

Por ejemplo, un texto puede presentar una causa en un párrafo y explicar sus consecuencias varias líneas después. Si el lector no establece esa relación, puede recordar ambas informaciones, pero no comprender completamente el argumento.

Para fortalecer esta habilidad, es útil preguntarse:

  • ¿Qué relación existe entre estas dos ideas?

  • ¿Una explica, contradice, desarrolla o ejemplifica a la otra?

  • ¿Cómo se conecta esta información con lo que leí anteriormente?

Estas preguntas ayudan a pasar de una lectura fragmentada a una comprensión más integrada.

También puede resultar útil elaborar un esquema sencillo que represente las relaciones entre conceptos, especialmente cuando el texto contiene varias causas, consecuencias o argumentos.

3. Hacer inferencias

No toda la información importante aparece escrita de manera directa.

Una inferencia consiste en obtener una conclusión a partir de las pistas proporcionadas por el texto y los conocimientos que ya posee el lector.

Por ejemplo, si un texto describe que un estudiante llegó al salón con la ropa mojada y un paraguas cerrado, podemos inferir que probablemente estuvo expuesto a la lluvia, aunque el texto no lo diga directamente.

Sin embargo, inferir no significa inventar información. Las conclusiones deben estar respaldadas por las pistas del texto.

La OCDE incluye las inferencias entre los procesos necesarios para comprender textos complejos, junto con la integración de información y la identificación de temas centrales.

Por eso, cuando una persona únicamente consigue responder preguntas cuya respuesta aparece literalmente, puede necesitar fortalecer sus habilidades inferenciales.

Una forma de practicar consiste en preguntarse: ¿Qué puedo concluir a partir de lo que leí y qué información respalda esa conclusión?

4. Sintetizar y explicar con palabras propias

Una forma de comprobar qué tanto se comprendió consiste en cerrar el texto e intentar explicar su contenido.

Si la persona necesita volver constantemente al documento o repite exactamente las mismas frases, posiblemente todavía no haya construido una representación suficientemente clara de la información.

Sintetizar implica seleccionar lo esencial, organizarlo y expresarlo de manera coherente, sin perder el sentido original del texto.

Para practicar esta habilidad, puedes seguir tres pasos:

  1. Cierra el texto: intenta recordar el tema y las ideas más importantes sin consultarlo.

  2. Explica lo comprendido: utiliza tus propias palabras, como si estuvieras enseñándole el tema a otra persona.

  3. Comprueba tu explicación: vuelve al documento para identificar información importante que hayas omitido o interpretado incorrectamente.

Esta habilidad resulta especialmente importante en la universidad, donde leer no significa únicamente terminar capítulos o artículos, sino utilizar esa información para elaborar trabajos, responder preguntas, participar en discusiones y construir nuevos conocimientos.

5. Evaluar la información

Los textos actuales no se encuentran únicamente en libros. También aparecen en redes sociales, páginas web, artículos digitales y múltiples fuentes disponibles simultáneamente.

Por eso, comprender también implica evaluar la información y su procedencia.

La lectura en entornos digitales exige comparar fuentes, identificar diferencias entre hechos y opiniones, valorar la credibilidad de la información e integrar contenidos provenientes de diferentes documentos.

Por ejemplo, al investigar un tema para un trabajo académico, no basta con encontrar una página que responda una pregunta. También es importante identificar quién publica la información, en qué fuentes se apoya y si existen otras referencias que la respalden.

Algunas preguntas útiles son:

  • ¿Quién escribió o publicó esta información?

  • ¿La afirmación está respaldada por evidencias?

  • ¿Se presenta un hecho comprobable o una opinión?

  • ¿Otras fuentes confiables coinciden con lo que estoy leyendo?

Esta habilidad adquiere especial importancia cuando se utiliza información encontrada en internet para estudiar o realizar trabajos académicos.

Leer más no siempre es la solución

Cuando una persona siente que lee mucho y aprende poco, aumentar simplemente la cantidad de páginas puede no resolver la dificultad.

Es necesario observar qué ocurre durante la lectura.

¿Identifica las ideas principales? ¿Relaciona conceptos? ¿Puede explicar lo leído? ¿Hace inferencias? ¿Distingue información relevante de secundaria? ¿Puede comparar diferentes fuentes?

Estas preguntas permiten identificar con mayor precisión qué proceso necesita fortalecerse.

Además, el informe PISA 2022 Results (Volume V) de la OCDE, publicado en 2024, analiza estrategias de aprendizaje como formular preguntas cuando algo no se comprende, considerar distintas perspectivas y adoptar una actitud crítica frente a la información.

Estas estrategias ofrecen una orientación útil: estudiar no consiste únicamente en recibir información, sino también en cuestionarla, relacionarla y trabajar activamente con ella.

La comprensión lectora se puede desarrollar

Tener dificultades para comprender un texto no significa que una persona sea incapaz de aprender. La comprensión lectora es una competencia que puede fortalecerse mediante práctica orientada y estrategias adecuadas.

El objetivo no es simplemente leer más rápido ni memorizar más información. Es aprender a procesarla de manera más efectiva.

Una persona que logra identificar, relacionar, inferir, sintetizar y evaluar información cuenta con mejores herramientas para estudiar, trabajar con textos académicos y enfrentarse a la gran cantidad de información disponible actualmente.

Por eso, cuando estudiar implica leer muchas páginas y recordar muy poco, vale la pena cambiar la pregunta.

No se trata únicamente de cuánto estás leyendo, sino de qué estás haciendo con la información mientras lees.

Si deseas conocer alternativas para fortalecer tus habilidades de comprensión lectora, en IPLER puedes consultar sobre el programa de Lectura Comprensiva y cómo agendar una evaluación inicial.

Si deseas conocer alternativas para fortalecer tus habilidades de comprensión lectora, en IPLER puedes consultar sobre el programa de Lectura Comprensiva y cómo agendar una evaluación inicial.

Referencias

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). PISA 2022 Assessment and Analytical Framework. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-assessment-and-analytical-framework_dfe0bf9c-en.html

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2023). PISA 2022 Results (Volume I and II) – Country Notes: Colombia. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-i-and-ii-country-notes_ed6fbcc5-en/colombia_dd5f34d9-en.html

Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). (2024). PISA 2022 Results (Volume V): Learning Strategies and Attitudes for Life. OECD Publishing. https://www.oecd.org/en/publications/pisa-2022-results-volume-v_c2e44201-en.html

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