Cuando se acerca el final del año escolar, es común que las familias concentren toda su atención en las calificaciones. Sin embargo, mejorar los resultados académicos no consiste únicamente en subir una nota. También implica identificar qué está dificultando el aprendizaje y actuar antes de que termine el periodo académico.
En Colombia, los calendarios escolares pueden variar según la entidad territorial y el establecimiento educativo. Para 2026, el Ministerio de Educación Nacional estableció orientaciones para su organización mediante la Circular 043 de 2025, mientras que las autoridades educativas correspondientes definen las fechas específicas de sus territorios.
Por eso, cuando quedan pocas semanas para terminar las clases, todavía puede existir una oportunidad para organizar mejor el estudio, reforzar habilidades y atender las dificultades que más afectan el desempeño.
La clave está en identificar las necesidades del estudiante, establecer prioridades y acompañar su proceso de aprendizaje, sin convertir las últimas semanas en una acumulación de tareas y presión académica.
Primero hay que identificar qué está afectando el rendimiento escolar
Antes de aumentar la cantidad de tareas o las horas de estudio, conviene determinar cuál es realmente la dificultad.
Un estudiante puede tener bajas calificaciones por razones diferentes:
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Dificultades de comprensión lectora: no identifica información relevante, interpreta incorrectamente instrucciones o tiene problemas para comprender textos.
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Vacíos en matemáticas: no domina conceptos o procedimientos necesarios para resolver actividades más complejas.
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Hábitos de estudio poco efectivos: estudia sin planificación, no revisa sus errores o concentra todo el repaso antes de las evaluaciones.
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Dificultades de organización: no establece prioridades, olvida actividades o administra inadecuadamente su tiempo.
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Problemas de concentración: presenta dificultades para mantener la atención durante las actividades académicas.
También puede ocurrir que conozca los contenidos, pero tenga problemas para aplicarlos en evaluaciones o resolver situaciones nuevas.
Por eso, el primer paso debería ser identificar la causa y no solamente observar el resultado.
Una calificación baja indica que el desempeño evaluado no alcanzó lo esperado, pero no explica por sí sola qué habilidad necesita fortalecerse.
Revisar las materias no es suficiente
Además de identificar las asignaturas con resultados bajos, es recomendable analizar qué tipo de errores está cometiendo el estudiante.
Por ejemplo, en matemáticas puede resolver correctamente operaciones básicas, pero equivocarse cuando debe interpretar un problema escrito.
En lectura puede leer con fluidez, pero presentar dificultades para identificar la idea principal, relacionar conceptos o realizar inferencias.
Estas diferencias son importantes porque cada dificultad requiere una estrategia distinta.
Repetir ejercicios sin identificar el origen del error puede generar muchas horas de práctica sin atender la necesidad principal.
Por eso, al revisar una evaluación, conviene observar no solamente cuáles respuestas fueron incorrectas, sino también cómo llegó el estudiante a ellas.
Preguntas como «¿qué entendiste del enunciado?» o «¿por qué elegiste ese procedimiento?» permiten reconocer dificultades que no siempre son evidentes al observar la calificación.
Priorizar antes que intentar recuperar todo
Cuando queda poco tiempo para finalizar el año escolar, intentar trabajar todos los contenidos pendientes puede generar sobrecarga.
Es más conveniente identificar dos o tres necesidades prioritarias y concentrar allí los esfuerzos.
Puede ser necesario fortalecer una competencia matemática específica, mejorar la comprensión lectora, recuperar un concepto fundamental o desarrollar una estrategia de organización.
La priorización permite que el estudiante tenga objetivos concretos y pueda observar sus avances.
Para establecer estas prioridades, es útil tener en cuenta tres aspectos:
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Importancia: identificar las habilidades fundamentales para comprender otros contenidos.
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Dificultad: determinar cuáles errores se repiten y afectan varias actividades académicas.
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Tiempo disponible: seleccionar objetivos que puedan trabajarse de manera realista antes de finalizar el periodo.
En Colombia, el Sistema Institucional de Evaluación de los Estudiantes (SIEE) contempla acciones de seguimiento y estrategias de apoyo para atender las dificultades durante el año escolar.
Por eso, también es importante conocer las actividades de mejoramiento previstas por el colegio y coordinar los esfuerzos de la familia con las orientaciones de los docentes.
Trabajar sobre las habilidades, no solamente sobre las notas
Una mejora más sostenible requiere desarrollar las habilidades que están detrás de los resultados académicos.
Si un estudiante obtiene una baja calificación porque no comprende problemas matemáticos, hacer operaciones adicionales puede ser insuficiente.
Necesita aprender a leer la situación, identificar los datos relevantes, determinar qué se pregunta, seleccionar una estrategia y comprobar si la respuesta tiene sentido.
De manera similar, si la dificultad está en la lectura, puede ser necesario fortalecer la identificación de ideas principales, las relaciones entre conceptos, las inferencias y la síntesis de información.
El objetivo debe ser que el estudiante pueda utilizar estas habilidades posteriormente, sin depender permanentemente de la orientación de un adulto.
Esto significa que recuperar una calificación puede formar parte de la meta inmediata, pero fortalecer el aprendizaje debe seguir siendo el propósito principal.
También es necesario revisar cómo está estudiando
En ocasiones, el problema no está únicamente en lo que el estudiante necesita aprender, sino en cómo está utilizando su tiempo de estudio.
Algunas prácticas pueden limitar su rendimiento:
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Estudiar únicamente antes de las evaluaciones: concentra demasiada información en poco tiempo y reduce las oportunidades de practicar.
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Leer y releer sin comprobar la comprensión: genera familiaridad con el contenido, pero no permite verificar cuánto se comprendió.
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No planificar: dificulta distribuir las actividades y establecer prioridades.
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Estudiar con interrupciones constantes: afecta la continuidad del trabajo y puede aumentar el tiempo necesario para terminar.
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No revisar los errores: impide reconocer qué debe modificarse para la siguiente evaluación.
Cuando las dificultades se relacionan con la organización del tiempo, la concentración o la preparación de evaluaciones, puede ser útil fortalecer los hábitos mediante un curso de método de estudio. En IPLER se trabajan estrategias de planificación, organización y concentración que pueden complementar el acompañamiento académico y favorecer una mayor autonomía del estudiante.
Una alternativa práctica consiste en establecer sesiones de estudio con objetivos definidos, comprobar qué se aprendió al finalizar y ajustar las actividades según las dificultades identificadas.
El acompañamiento de los padres debe ser estratégico
Acompañar no significa hacer las tareas por el estudiante ni supervisar cada minuto de estudio.
Es más útil ayudarlo a reflexionar sobre su propio proceso mediante preguntas como:
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¿Qué necesitas mejorar?
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¿Qué estás haciendo para conseguirlo?
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¿Qué error estás cometiendo con mayor frecuencia?
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¿Qué estrategia podrías probar?
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¿Cómo comprobarás si realmente mejoraste?
Este tipo de acompañamiento permite que el estudiante participe activamente en la solución y desarrolle progresivamente mayor autonomía.
También es importante mantener una comunicación abierta con los docentes para conocer las dificultades observadas en clase y las alternativas de apoyo disponibles.
El acompañamiento familiar resulta más útil cuando se construye alrededor de objetivos claros, en lugar de concentrarse exclusivamente en exigir mejores calificaciones.
Las últimas semanas pueden aprovecharse mejor
Cuando el año escolar está por terminar, todavía puede establecerse un plan sencillo para orientar el trabajo académico.
| Paso | ¿Qué hacer? |
|---|---|
| 1. Identificar | Revisar calificaciones, trabajos, evaluaciones y errores frecuentes. |
| 2. Priorizar | Seleccionar las habilidades que requieren mayor atención. |
| 3. Practicar | Realizar actividades enfocadas específicamente en esas dificultades. |
| 4. Comprobar | Resolver nuevas actividades para verificar si existe avance. |
| 5. Ajustar | Modificar la estrategia cuando los resultados todavía no sean suficientes. |
Por ejemplo, si la principal dificultad está en interpretar problemas matemáticos, el objetivo de una sesión puede ser comprender enunciados y seleccionar procedimientos, en lugar de resolver una cantidad elevada de operaciones.
Al finalizar, el estudiante puede explicar qué hizo, por qué eligió determinada estrategia y qué necesita seguir practicando.
Este proceso es más útil que aumentar indiscriminadamente la cantidad de ejercicios, porque permite orientar el esfuerzo hacia una necesidad concreta.
¿Y si mi hijo está en riesgo de perder el año escolar?
Cuando un estudiante está en riesgo de no ser promovido al siguiente grado, es importante actuar oportunamente, pero no únicamente desde la presión por recuperar las calificaciones.
El primer paso consiste en conocer las condiciones académicas establecidas por el colegio:
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Criterios de evaluación y promoción: qué condiciones debe cumplir el estudiante para aprobar el grado.
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Actividades pendientes: cuáles trabajos, evaluaciones o compromisos académicos todavía deben atenderse.
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Estrategias de apoyo: qué alternativas de mejoramiento contempla la institución.
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Fechas establecidas: cuáles son los plazos para desarrollar las actividades correspondientes.
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Comunicación con los docentes: qué dificultades requieren atención prioritaria.
En Colombia, los establecimientos educativos de básica y media definen los criterios de evaluación y promoción mediante su Sistema Institucional de Evaluación de los Estudiantes, dentro del marco normativo correspondiente.
Por esta razón, las familias deben consultar directamente las condiciones de su institución y no asumir que todos los colegios tienen los mismos procedimientos de recuperación o promoción.
Una vez identificadas las posibilidades existentes, es necesario determinar qué puede fortalecerse con el tiempo disponible.
El objetivo no debería ser únicamente intentar recuperar una calificación. También es importante evitar que las dificultades de aprendizaje se trasladen al siguiente año escolar.
Terminar mejor el año no significa estudiar más
Cuando quedan pocas semanas de clase, la respuesta más intuitiva suele ser aumentar las horas de estudio.
Sin embargo, más tiempo no garantiza mejores resultados si no se está trabajando sobre la dificultad correcta.
Una estrategia más pertinente consiste en identificar qué está afectando el desempeño, establecer prioridades, fortalecer habilidades específicas y comprobar si realmente se están produciendo avances.
El cierre del año escolar también puede convertirse en una oportunidad para preparar el siguiente ciclo académico.
Si un estudiante termina identificando qué necesita fortalecer y aprende estrategias para hacerlo, comienza el próximo año con una mejor comprensión de su propio proceso de aprendizaje.
Por eso, el objetivo no debería ser únicamente terminar el año con mejores notas.
Debe ser terminarlo con mejores habilidades para comprender, resolver problemas, organizarse y aprender de manera autónoma.
Si deseas identificar qué habilidades académicas necesita fortalecer tu hijo antes de finalizar el año escolar, en IPLER puedes consultar nuestras alternativas de apoyo académico y cómo agendar una evaluación inicial.
Referencias
Ministerio de Educación Nacional. (2026). Calendario Escolar 2026. https://mineducacion.gov.co/portal/micrositios-preescolar-basica-y-media/Matriculas-2026/426215%3ACalendario-Escolar-2026
Ministerio de Educación Nacional. (2025). Circular No. 043 del 30 de septiembre de 2025: Orientaciones para la elaboración del calendario académico para la vigencia 2026. https://mineducacion.gov.co/portal/426026%3ACircular-No-43-del-30-de-septiembre-de-2025
Ministerio de Educación Nacional. (2023, actualización). Sistema Institucional de Evaluación de los Estudiantes (SIEE). https://www.mineducacion.gov.co/portal/micrositios-preescolar-basica-y-media/Evaluacion/Evaluacion-de-estudiantes/397381%3ASistema-Institucional-de-Evaluacion-de-los-Estudiantes-SIEE
Presidencia de la República de Colombia. (2009). Decreto 1290 de 2009: Por el cual se reglamenta la evaluación del aprendizaje y promoción de los estudiantes de los niveles de educación básica y media. https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=35954




